La sequía obliga a repartir agua con camiones cisterna en decenas de pueblos del norte de España

La sequía obliga a repartir agua con camiones cisterna en decenas de pueblos del norte de España

La falta de lluvias del último trimestre está dejando sin agua corriente a pueblos enteros del norte peninsular, donde varios ayuntamientos han tenido que recurrir a camiones cisterna para garantizar el abastecimiento durante el mes de agosto, según ha informado elDiario.es.

En el municipio vizcaíno de Karrantza se reparten cada día 250 metros cúbicos de agua en camiones, una medida que se mantendrá durante todo el mes. Situaciones similares se repiten en localidades de Soria, donde se han distribuido más de 400.000 litros en camiones solo en julio, en 64 pueblos de Salamanca afectados además por contaminación por nitratos y pesticidas, y en varios valles del Pirineo oscense y aragonés, donde ayuntamientos como el de Benasque han prohibido regar jardines y limitado el llenado de piscinas particulares.

La situación es especialmente crítica en Galicia, donde la Xunta ha declarado la alerta por sequía en 32 municipios y cerca de 250 ayuntamientos —dos tercios del territorio gallego— han adoptado restricciones al consumo, según recoge Euronews. En Baiona, el embalse que abastece al municipio está al 39% de su capacidad y, de no llover, el agua disponible solo alcanzaría para unas dos semanas más. A mediados de agosto los embalses gallegos se encontraban un 14,4% por debajo del nivel registrado en las mismas fechas del año anterior.

Según datos de la Agencia Estatal de Meteorología (AEMET) citados por elDiario.es, abril de este año fue «muy seco» (un 58% menos de lluvia de lo habitual), junio bajó al 39% y julio se calificó de «extremadamente seco», con solo el 26% de las precipitaciones normales para ese mes. A la falta de lluvia se suma el aumento estacional de población por el turismo, que en localidades como Baiona llega a triplicar los habitantes durante julio y agosto, disparando la demanda justo cuando menos agua hay disponible.

Además del abastecimiento doméstico, la sequía está afectando a la ganadería de montaña por la desaparición de pastos, lo que ha llevado a organizar compras conjuntas de forraje en el País Vasco y a solicitar ayudas públicas para el sector.